miércoles, 12 de febrero de 2020


Salvo en mi lejana y mítica infancia, nunca quise ser militar. Sin embargo, la existencia por momentos obliga. Hay momentos en que siento ser el general de mi propio desfile de dolor. Absorto, contemplo mis tiempos como si fueran ejércitos de amargura desfilando por una efímera eternidad sin sentido.



No se sucedieron muchos soles, apenas días en el mismo espacio. Y cualquier domingo al anochecer, ya no fue uno más. De pronto no hubo olores, sensaciones ni poesía para compartir. Sólo atendí el teléfono para enterarme que estaba un poco más solo. Mi papá se fue. (2-2-2020)


De existir el paraíso, tendría que saber conjugar todos los olores sensitivos de un domingo que atardece. (12-1-2020)



miércoles, 11 de diciembre de 2019


Que hermoso que estás cuando llego, cuando respiro y cuando, en definitiva, existo de tanto insistir. 




El grito: "una moneda, una moneda, por favor!”, hiere mí ya frágil resistencia al exterior y sus miserias. Un colectivo completo, ruidoso y el movimiento insaciable de Plaza Once, no hacen más que seguir desnudando el sin sentido del devenir humano.  Sin dudas, no tengo un buen día.  Pero tampoco sucede nada extraordinario.  Sólo existo. 


sábado, 9 de noviembre de 2019


Pienso la lluvia y me encuentro con tus misterios.




Atardece. Nuestros cuerpos se doblan, se funden en movimientos de ajedrez nunca aprendidos.  Las miradas, traviesas, se cruzan, se juntan, se desvían. Los labios, no pueden ni quieren ignorarse, se buscan.  El seductor juego del amor, permanece como hace siglos. En su infinita permanencia, le damos nuestra única forma.


El Templo permanece intacto. Ni Menem, ni el liberalismo cipayo de Macri y sus amigos, pudieron derribar sus viejos muros que resisten. Ni s...