La
belleza y la miseria humana caminan juntas en esta noche que comienza a
terminar. Juegan, se esconden. Me engañan, me enloquecen. Muestran sus caras
distintas, enhebradas en un laberinto confuso y oscuro. Por suerte, estoy
camino a casa. Tus brazos me esperan y tu cintura me llama. Estoy en paz.
domingo, 10 de marzo de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El Templo permanece intacto. Ni Menem, ni el liberalismo cipayo de Macri y sus amigos, pudieron derribar sus viejos muros que resisten. Ni s...
-
Hoy salí del Colegio de "día". Pero, ya en Valentín Gómez, la realidad se fue transformando en "noche" cerrada. El juego...
-
Necesito escribir. El deseo de jugar con letras y palabras quiere superar mi decisión de no hacerlo. Lucha interna. La realidad me extirpa a...
-
Desaparece la magia. El día, las horas, el espacio se asemejan a otra existencia. A la de casi siempre. Los colores, sensaciones y sonidos s...
No hay comentarios:
Publicar un comentario