Tu maldad es inmanente. Por momento parece haber desaparecido. Que engaño; engaña. Solo es una pausa enmascarada. Tu rabia aparece sin cauce, sin límite, sin razón, sin freno. Agresión, sin pausa, sin límite. Tu lejanía, es la esperanza del remanso, del sosiego eterno. De la paz tan buscada,.
jueves, 27 de junio de 2024
Hoy, el dibujo del mundo es otro. Hoy, la existencia está teñida de otros colores. La tristeza, la impotencia, la angustia, la bronca, solo esperan ansiosas el atardecer. Tal vez, los claroscuros de esa hora magica, vayan cambiando sus tonalidades. Tal vez, mañana, con un nuevo sol, los colores sean otros.
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viernes, 29 de marzo de 2024
Su finalidad es trasladarnos en el Espacio; no hay duda. Sin embargo, con solo ingresar en sus oscuros pero iluminados pasadizos, las antiguas estaciones del subte porteño nos permiten -por el mismo boleto- viajar en el Tiempo. Vías, túneles y entorno son tan similares al pasado, que engañan nuestros sentidos y escapan a la modernización forzada de la superficie. Los claroscuros permanentes, la espera cansina y silenciosa de cientos, la ausencia de sonidos y los ruidos de siempre, por momentos parecen trasladarnos a un laberinto atemporal. Solo el ingreso de nuevos vagones a la terminal desierta y mojada, logra interrumpir la engañosa magia nostálgica en este invierno gris y destemplado de hoy, pero de hace 50 años.
miércoles, 27 de marzo de 2024
martes, 7 de noviembre de 2023
La velocidad del espanto. Así, por momentos, es el sentir del consumismo avasallante. Así, la convivencia con la tecnología que se desarrolla vertiginosamente para hacernos la vida más "simple" y "fácil"; más aislados/comunicados, "dominados" y "amaestrados". Casi no se detiene. Sensación infinita de sobrellevar la existencia en un tren expreso que podría detenerse en un choque fatal. Solo esporádicas pausas en las estaciones-oasis, permiten respirar y sentir un alivio del ser.
Su finalidad es trasladarnos en el Espacio; no hay duda. Sin embargo, con solo ingresar en sus oscuros pero iluminados pasadizos, las antiguas estaciones del subte porteño nos permiten -por el mismo boleto- viajar en el Tiempo. Vías, tuneles y entorno son tan similares al pasado, que engañan nuestros sentidos y escapan a la modernización forzada de la superficie. Los claroscuros permanentes, la espera cansina y silenciosa de cientos, la ausencia de sonidos y los ruidos de siempre, por momentos parecen trasladarnos a un laberinto atemporal. Solo el ingreso de nuevos vagones a la terminal desierta y mojada, logra interrumpir la engañosa magia nostálgica en este invierno gris y destemplado de hoy, pero de hace 50 años.
El Templo permanece intacto. Ni Menem, ni el liberalismo cipayo de Macri y sus amigos, pudieron derribar sus viejos muros que resisten. Ni s...
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Hoy salí del Colegio de "día". Pero, ya en Valentín Gómez, la realidad se fue transformando en "noche" cerrada. El juego...
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Necesito escribir. El deseo de jugar con letras y palabras quiere superar mi decisión de no hacerlo. Lucha interna. La realidad me extirpa a...
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Desaparece la magia. El día, las horas, el espacio se asemejan a otra existencia. A la de casi siempre. Los colores, sensaciones y sonidos s...