Doble en Yerbal y llegó un regalo de paz. Llegó sin anunciarse. Sorprendiéndome en sus silencios ausentes y escasas presencias. Fue imprevisto. Sin carteles luminosos, sin publicidad insidiosa, ni nada que lo aclame. Tan abrupto, que casi derrumba mi cuerpo endeble frente a tanto rumor agresivo de otras calles, otras gentes. Cruzo por Yerbal y continuó.....Por este camino tranquilo. Tranquilo, pero adyacente a tanto ruido. Que altera y enferma.
Que empobrece mi alma. Como capitalista que esquilma y lastima. Que irrita mi bronca. Que la inunda de celo y dolor. Dolor que Yerbal calma, con sólo encontrarla.
sábado, 14 de julio de 2018
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