domingo, 8 de mayo de 2022

 

Desearia que Silencio pudiera visitarme con mayor asiduidad. Lograr establecer con él una intimidad y una confianza tan callada como profunda.
Que viniera a mi auxilio cuando el  automatico de mi verborragia  me asaltara freneticamente.y, en las pausas, me presentara a su amiga mas seductora y dificil de conquistar: doña Introspección. Con su compañia podría, verdaderamente, alcanzar el fin de que mis labios solo se abrieran en las ocasiones más contadas y pensadas.
Temo, sin embargo, que su amistad sea solo un camuflaje y quiera convertirme a una secta secreta. Un grupo tenebroso donde, el callarse, sea una mascara para esconderse a uno mismo. Una religión que nos lleva a un tunel escondido y en penumbras en la cual, doña Espontaneidad,  pierde por afano y don Cálculo conquista el Campeonato. Por momentos, no encuentro salida a este laberinto existencial. Supongo que lo ideal es tan difícil como aparentemente paradojico:  poder hablar menos sin nececidad de callarse nada. 

domingo, 27 de marzo de 2022

 Con todo lo feo y malo que nos hiciste vivir. Con todo aquello lindo y bueno que, por suerte nos pudiste compartir. Aunque ya no sea posible decírtelo y el sentido sea solo escribirlo en este grupo de tus hijas/os donde, incluso, cada una/o lo siente muy diferente: Feliz cumpleaños, viejo!!!!

 Hola amor. Extrañé llamarte a la 8am como tantos otros viernes. Escuchar tu suave voz dormida entre mis bostezos y la confusión de una existencia que amanece sin saber donde. Pero..., que bueno poder dormir y descansar un rato más!!!. Besos, mi sol. 

 El porvenir es "feminista", escribieron un 8 de marzo. Ojalá eso nunca suceda. Sería otra dominación, como la del cruel y despótico "machismo". El único porvenir deseable, al menos según mis sueños, es el porvenir en manos de casi todos los seres humanos. Sin importar su género y etnia. Sólo excluyendo a las y los explotadores e incluyendo los principios de integración e igualdad que, entre otras y otros, proponen millones de feministas. Todavía creo que el Porvenir comienza con la S de Socialismo.

 A Nehuén, con quien compartimos los días. A Thiago y Ulises, quienes me visitan con su dulzura en los sueños de casi todas las noches y, al amanecer, escapan dolorosa e inexplicablemente de mi lado. A Claudia, con quien compartimos el "record del mundo en querernos".

miércoles, 16 de marzo de 2022

 

El Templo permanece intacto. Ni Menem, ni el liberalismo cipayo de Macri y sus amigos, pudieron derribar sus viejos muros que resisten. Ni siquiera la Crisis del 2001 o la reciente Pandemia. Estamos. Seguimos soñando y existiendo en sus pequeños, pero enormes, veintiocho metros cuadrados.

En 1992, fue sólo un sueño a realizar. A construir. Lugar de encuentro, de reposo, de música, de lectura y de Amor. Base de contacto con otras casas, historias de gente que se va de nuestro mundo y otras que quieren o deben abandonar parte de su pasado. Son treinta años de libros, discos y revistas que viajan eternamente de mano en mano. Que permanecen en mayor o menor tiempo en nuestra librería, pero siempre, sin excepción, nos hablan de sus secretos cuando atraviesan la Roja y Negra puerta que nos recuerda a los auténticos Libertarios y sus ideas de igualdad frente a la opresión capitalista.

El Debate, de él hablamos, es un refugio para la soledad. En ocasiones, para la charla con visitantes ocasionales de existencias muy diferentes. No obstante, su naturaleza es, principalmente, la de ser un espacio para la lectura infinita y el diálogo con cada ejemplar que nos visita misteriosamente. 

 Por momentos se mimetiza con un Once siempre ruidoso y comercial. Sin embargo, casi siempre sentimos estar en una Isla de Paz. El bullicio y trajinar externo parece tan lejano que ni siquiera es necesario cerrar la puerta para que no logre ingresar. El Debate es eso: nuestro lugar mágico.

Cumplidas tres décadas de existencia, será hermoso poder seguir viviéndolo. Asimismo, compartirlo con los miles de libros perdidos que buscan un nuevo hogar y con los cientos de visitantes ocasionales y permanentes que quieren adoptarlos. 

 

 

viernes, 17 de septiembre de 2021

 

Observo el semáforo que cambia para nadie en la neblina de la madrugada y comienzo a intuir las religiones. Agotados después de un duro día, el rojo no detiene ya vehículos y el verde no encuentra peatones a quienes dar paso. El amarillo, tristemente, solo existe para reflejar la llovizna intermitente. La existencia parece detenida y vacía. La soledad baila en las sombras de una acera que refleja la ausencia del todo. Me envuelve una nada semejante a aquella que, tantas veces, asalta sin previo aviso la realidad de nosotros, simples mortales.
Las 4am, sin paseantes ni vehículos con quien dialogar, las luces se suceden sin un fin concreto, mecánicamente.  Asemejan la materia en estado puro y simple; la mecánica del ser, independiente del sentir. Pero los sentidos se resisten a la soledad, al mecanismo rutinario, a lo efímero y finito. Entonces, en nuestra mente, aparece Dios. Repentinamente, el bermellón del semáforo parece ser una señal del Diablo. El intenso verde, quizás, la sublimación del Bien. El suave ocre, nos alerta de un peligro inminente y desconocido o anuncia, en silencio, la fantasía siempre al acecho de una sedienta adrenalina. 

Ya no existe el vacío. La materia cobra sentido independientemente de ella y la imaginación sublimada anuda nuestras gargantas de un temor que juega a las escondidas con la esperanza. Tal vez, no estemos tan solos. Quizás, lo transitorio del existir solo sea un engaño de nuestros sentidos mortales. Que tranquilizador soñar y convencerse que, muy probablemente, aun cuando en algunos años se apaguen todas las luces de nuestro propio semáforo, sigamos encendidos en otro plano metafísico o astral. Gracias Dios por salvarnos de la materia inerte, de luces que se encienden y apagan sin sentido. Que haríamos sin vos. Como podríamos vivir sin poder crearte a imagen y semejanza de nuestras mas profundas necesidades. 

 


El Templo permanece intacto. Ni Menem, ni el liberalismo cipayo de Macri y sus amigos, pudieron derribar sus viejos muros que resisten. Ni s...